miércoles, 30 de abril de 2008

¿Y vos, te vas a quedar sólo mirando?

Esta campaña tiene el objetivo de contribuir a la prevención y visibilización de la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes, mediante la implementación de estrategias y acciones articuladas entre organizaciones de la sociedad civil, instituciones gubernamentales y periodistas de los distintos medios de comunicación.

Según Francesco Cannavá, coordinador regional del proyecto, “Se trata de la tercera etapa de esta campaña. En 2003 se trató de sensibilizar a nivel local sobre las violaciones a los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes. En 2005 perseguimos el objetivo de que diferentes actores sociales conocieran y realizaran acciones para que se aprobara la noción de “explotación sexual comercial” en el nuevo Código Penal. Ahora, en esta nueva etapa, no se quiere solamente dar seguimiento al trabajo ya realizado en el pasado, sino sentar las bases para una campaña permanente y sostenible. Es por eso -continuó Cannavá- que logramos involucrar a 29 alcaldías, las cuales retomarán los ejes principales de la campaña nacional, desarrollando al mismo tiempo sus propias campañas, adaptándolas a las problemáticas, condiciones y necesidades locales”.

Para el coordinador regional del Proyecto IPAPE, uno de los problemas más evidentes que se vive en Nicaragua es que la trata de personas, considerada como la “esclavitud moderna”, no se percibe todavía como una grave amenaza y no aparece en la agenda nacional como una prioridad. Esto se debe en parte a que Nicaragua no es un país de destino, sino de origen, y también porque se trata de un fenómeno reciente. Sin embargo, en diferentes zonas del país ha tenido un incremento preocupante y resulta muy difícil de controlar. Es un fenómeno social evidente que se está consolidando rapidamente y por eso no es pensable abordarlo sin una estrategia de alianzas a largo plazo.

Según la procuradora especial para la Niñez y Adolescencia, Norma Moreno, “La explotación sexual comercial es una de las peores formas de violación a los derechos humanos de las niñas, niños y adolescentes y ha sido catalogada por la comunidad internacional como un crimen de lesa humanidad. A nivel estadístico -aseveró Moreno- carecemos de datos sobre este tema y es difícil cuantificar el número de menores que han sido víctimas de este fenómeno en Nicaragua, pero sin lugar a duda hay muchísima gente que conoce de forma directa esta situación”.

La Procuradora reconoció que un estudio de la OIT-IPEC de 2002 revela que el 84 por ciento de las personas encuestadas en Managua conocían o habían visto personas menores de 18 años involucradas en prácticas de explotación sexual comercial, y que sólo el 5 por ciento había presentado una denuncia a las autoridades policiales.

Durante 2004, los dos diarios de mayor circulación nacional reportaron 460 noticias sobre abusos y explotación sexual en la niñez y adolescencia, mientras que un estudio de 2001 del Ministerio de la Familia (MIFAMILIA) reveló que el 70 por ciento de las personas menores de edad involucrada en explotación sexual comercial era de sexo femenino.

“Sigue prevaleciendo en la sociedad una actitud de indiferencia, justificación y tolerancia, mientras los datos indican que más del 80 por ciento de las personas que están siendo explotadas sexualmente con fines comerciales han vivido o siguen viviendo abusos sexuales en sus casas. La población –concluyó Moreno– no puede seguir ‘fingiendo demencia’, o seguir pensando que la explotación sexual es algo natural, inclusive justificando su práctica porque se trata de algo que ‘siempre ha existido’. Las autoridades del gobierno y los diferentes actores sociales tienen un gran desafío y hay que comenzar un trabajo conjunto con la población. La campaña debe generar resultados concretos en la prevención de la explotación sexual comercial, y esto pasa por la prevención al abuso sexual, la atención a las víctimas de esos abusos, el lograr un proceso judicial y la no impunidad a los explotadores, el cierre de todos los locales donde tengamos la certeza de la existencia de explotación sexual comercial”.

Por este motivo, la Procuradora y los miembros del Consorcio IPAPE hicieron un llamado a los diputados para que agilicen la aprobación definitiva del nuevo Código Procesal Penal, donde ya fueron incluidos los nuevos delitos relacionados con la explotación sexual comercial, como la pornografía infantil, los actos sexuales con adolescentes mediante pago y la promoción del turismo con fines de explotación sexual comercial.

Terminando la actividad, Francesco Cannavá recordó que “la pregunta de la campaña es algo que pretende cuestionarnos con coraje y sin soberbia. Es una pregunta que genera preguntas, porque no se trata de dar recetas, respuestas o apuntar con el dedo a los culpables, sino invitar a la movilización. No queremos -continuó el coordinador regional del proyecto- utilizar el mismo enfoque de la pobreza, porque es un fenómeno que genera ganancia y esta genera poder. Decir que el problema es la pobreza es muy sencillo, más difícil es definir las condiciones específicas que la pobreza implica”.

“¿Por qué se dice siempre que la víctima viene de una familia pobre y no se dice de una familia excluida y explotada?”, preguntó Cannavá a los asistentes al evento. “Porque esto nos llevaría a cuestionar al sistema de explotación y exclusión social existente. Me refiero a formas de explotación legal y legitimadas, cadenas de explotaciones que generan cadenas de exclusiones, que generan cadenas de violencias. Y al final de todo esto están los niños, niñas y adolescentes, es decir a quienes no se les reconocen derechos. Así que la pregunta no es sólo: "¿Y vos, te vas a quedar sólo mirando?, sino qué es lo que todos y todas tenemos que hacer para cambiar esta pasividad, impotencia, indiferencia y desesperanza. Hay que crear un frente común contra la tolerancia de la esclavitud moderna, para visibilizar los abusos a los derechos de los niños, niñas y adolescentes, para no permitir la normalización de la explotación sexual comercial”, concluyó Cannavá.

Desde Managua Nicaragua Giorgio Trucchi.

13 de Abril del 2008


Con-vivir en este mundo hoy, aqui

En Brasil reducir el analfabetismo femenino en apenas un 1 % equivaldría a evitar 415 muertes por año. Aumentar en un 1 % la red de aguas negras significaría evitar 216 muertes por año. Si el número de viviendas que reciben agua tratada aumentara el 1 %, se evitarían 108 muertes al año. Y si el número de camas en los hospitales aumentara el 1 %, se evitarían 27 muertes al año. Los datos están tomados del estudio de Mario Mendonça y Ronaldo Motta, Salud y saneamiento en el Brasil, del año 2005.

Dos de cada cinco personas en el mundo viven con menos de 1,5 dólar por día. No tienen acceso a los servicios básicos 2.400 millones de personas. La mitad de las infecciones por VIH ocurre entre jóvenes.

En este año 2007, por primera vez, hay más habitantes en las zonas urbanas que en las rurales. En el 2015 tendremos 22 megaciudades con más de 10 millones de habitantes cada una, 16 de las cuales están situadas en los países pobres. En el 2030 un 60 % de la población vivirá en centros urbanos, lo que equivaldrá a 5 mil millones de personas. En el 2050 el Planeta tendrá 8,9 mil millones de habitantes. (Fuente: Informe sobre la situación de la población mundial, ONU).

En los Estados Unidos gastan anualmente casi 60 mil millones de dólares en productos de belleza. Y en Europa gastan 50 dólares por persona al año sólo en helados.

En la naturaleza la descomposición del papel tarda de 3 a 6 meses; la de la tela, de 6 meses a un año; la de los chicles, 5 años; la de la madera pintada, 13 años; la de los plásticos, 500 años; la del vidrio, un millón de años; y la del caucho un tiempo indeterminado.

Una tonelada de virutas puede sustituir casi 4 metros cúbicos de madera. El reciclaje evita la muerte de unos 30 árboles. Para fabricar una tonelada de papel según el proceso tradicional son necesarios 100 mil litros de agua; si el papel es reciclado basta con 2 mil litros.

Tomado de ALAI

3 de agosto de 2007

Bolivia : Ocho de cada diez niños padece anemia

En la inseguridad alimentaria, 52 municipios distribuidos en 8 de los 9 departamentos del país

La anemia nutricional afecta a ocho de cada diez niños en Bolivia, lo que le da carácter de "desastre nacional", en tanto que 30 de cada 100 menores de cinco años sufre de desnutrición, reveló hoy una Encuesta Nacional de Nutrición realizada en 2007 en los 327 municipios del país.

La desnutrición crónica, que representa un grave riesgo para los niños pues no logran alcanzar su potencial genético de crecimiento físico e intelectual, es mayor en las viviendas que no cuentan con agua, baño ni electricidad; de la misma manera, es más importante en hogares con madres sin educación escolar o sólo con instrucción primaria.

La desnutrición crónica afecta a 23.2 por ciento de los menores en promedio, cifra que en los últimos 20 años prácticamente no se ha modificado para el grupo de edad de entre 6 y 23 meses. Los niños son los más perjudicados por la desnutrición crónica con 26.4 por ciento frente a 19.8 por ciento en las niñas.

Además, la desnutrición crónica es casi el doble en los municipios mas vulnerables a la inseguridad alimentaria que en aquellos que no lo son, con 37.6 por ciento frente a 19.1 por ciento. En el altiplano afecta a 29.6 por ciento y en el valle a 26.5, lo que es más del doble que en el llano, con 12.3 por ciento.

De acuerdo con información del ministerio de Salud sobre la encuesta, los grupos cuya lengua materna es quechua y sobre todo aymara, tienen posibilidades más altas de desnutrición crónica que aquellos cuya lengua materna es el español.

La estatal Agencia Boliviana de Información reportó que son 52 los municipios más pobres del país, ubicados en ocho de los nueve departamentos, los que tienen la mayor inseguridad alimentaria, por lo que el Ministerio de Salud y Deportes desarrolla Unidades de Nutrición Integral con la finalidad de fomentar la lactancia materna y cambiar las prácticas nutricionales.

Se promueve también el rescate de alimentos locales de alto valor nutritivo como la quinua, cañawa y kispiña, entre otros.

Rosa Rojas

La Jornada, México

17 de abril de 2008

lunes, 28 de abril de 2008

Los chicos y el consumo: “Es básico el rol de los adultos”

El negocio de la telefonía celular creció un 42% en 2007 y, con ello, se amplió aún más el espectro de clientes. Los niños y los adolescentes son uno de los target preferidos de las compañías telefónicas. Diferentes planes con messenger gratis y SMS free son los principales servicios que ofrecen para cautivar al público más joven, que quiere esos pequeños aparatitos para hablar con sus amigos pero también para jugar, escuchar música, ver videos y sacar fotografías. Con estos datos en la mano, diferentes especialistas, convocados por el diario Crítica reflexionaron, sobre el consumo infantil.

-Sergio Balardoni, coordinador del Programa Juventud de FLACSO: “Los hábitos de consumo de cada chico son distintos, ya que en esto influyen diferentes factores, desde la educación, el capital cultural, el estrato social y los padres. Los adultos son claves en todo esto. Hay chicos que son muy criteriosos para elegir, y eso se debe a que provienen de familias donde este asunto se toma muy seriamente. Pero hay familias en las que ello no sucede, e incluso en muchos casos los adultos no son lo suficientemente responsables”.
-María Esther De Palma, presidenta de la Sociedad Argentina de Terapia Familiar. “Si dejamos que los hijos dominen el consumo de la casa, estaremos creando pequeños monstruos” Es distinto que un niño de cuatro años tenga derecho a elegir sus hábitos de consumo a que lo haga un preadolescente de trece años. Pero todo debe partir de una educación respecto del tema. Si dejamos que el chico domine el consumo de la casa, estaremos creando un pequeño monstruo. Se puede complacer al niño en algunas ocasiones, pero no es posible que decida todo. Se deben poner límites sin decir a todo que sí o a todo que no; hay que encontrar el punto medio”.
-Mónica La Madrid, una de las fundadoras de Markwald, La Madrid y Asociados. “En la Argentina (y en otros países de América Latina) el poder económico de los niños es considerable, influye en las compras de los adultos y gasta cifras que, cuando las analizamos en forma consolidada, no son nada despreciables. Pero las actitudes y las conductas de los padres respecto de la conveniencia del manejo del dinero por parte de los niños y de la influencia que deben tener sobre las decisiones de compra o consumo son muy diferentes en los países que estudiamos.
Los niños de la Argentina son los que tienen menos poder económico de todos. Por el contrario, los mexicanos están notablemente incorporados al mercado, y son decididamente mucho más “ricos” que los niños de nuestro país. Pero darles a los niños dinero e influencia en las compras no es lo mismo que darles autonomía. Encontramos nuevamente que en términos de autonomía los argentinos y los mexicanos son los que más se diferencian: los mexicanos son niños muy supervisados, con una vida social muy circunscripta al ámbito familiar. Los niños argentinos, por el contrario, parecieran tener más autonomía y una intensa vida social con sus pares”.
(Crítica de la Argentina, pag 20, 28/4/08)

jueves, 24 de abril de 2008

Leyes y géneros.

El juez Carlos Rozanski disertó ayer (23/4) en Neuquén sobre el abuso sexual infantil y señaló que la visión del tema “siempre ha sido androcéntrica, masculina, de género. Las leyes siempre fueron hechas, interpretadas y aplicadas por hombres. En la inmensa mayoría de los casos las víctimas son mujeres, y en ese contexto es lógico que haya las reacciones que hay. Detrás hay una trayectoria de siglos de discriminación, de maltratos, y sólo se rompe entendiendo cómo es el fenómeno”. Condena. La Sala I en lo Criminal de Paraná condenó ayer (23/4) a 17 años de prisión a un hombre por abuso sexual reiterado de dos hijas de su concubina y por una tentativa a otra niña, cuando la madre de las chicas se retiraba a trabajar y ellas quedaban a cargo del condenado. Las tres niñas tenían 12, 9 y 8 años cuando comenzaron los abusos y el hombre las había amenazado de muerte con un cuchillo y con matar a su madre si contaban lo que les hacía.

jueves, 10 de abril de 2008

Apuestas a al inteligencia del niño/a autista

ENTREVISTA AL INVESTIGADOR CANADIENSE LAURENT MOTTRON

El autismo no es una enfermedad, sino un modo diferente de procesar la información: así lo sostiene, luego de una experiencia de 20 años, el canadiense Laurent Mottron. En diálogo con Página/12, el prestigioso investigador explicó por qué "es central convencer a la familia y a los maestros de que un niño autista puede lograr el más fino nivel de desarrollo".
Por Carolina Duek

"Cuando nos enfrentamos a un niño autista tenemos que apostar a su inteligencia", sostiene Laurent Mottron, quien desde hace más de 20 años investiga el tema en el Hospital Rivière des Prairies de Montreal, Canadá, que fundó y dirige. Sus investigaciones sobre percepción, memoria e inteligencia en el autismo lo condujeron a un nuevo enfoque. Sostiene que los niños autistas poseen habilidades especiales, que la familia y el entorno deben fomentar. "Lo que nos interesa es convencer a la familia y a los maestros de que se puede intentar lograr el nivel de adaptación más fino, desarrollar sus potenciales", sostiene Mottron. El destacado especialista visitó la Argentina, donde dictó una serie de conferencias.

-¿Cuál es el enfoque de sus estudios sobre el autismo infantil?

-La mayoría de mis trabajos se refiere al procesamiento de la información en el autismo. Lo hacemos a través de la observación de sus conductas en lo visual, lo auditivo, lo verbal y también lo no verbal, como por ejemplo la discriminación de sonidos o las dimensiones físicas del espacio y objetos que rodean a la persona. Otra manera de ver cómo procesan la información es a través de las interacciones sociales, como el reconocimiento de rostros y voces familiares, y la relación con sus pares. Esto último es de interés especial porque el autismo suele ser definido como una dificultad primaria en el procesamiento de la información social. Sin embargo, desde hace 20 años, la mayoría de mis trabajos están dirigidos a demostrar que el autismo no es un problema primario en el procesamiento de la información social, sino que su conducta social es el resultado de un modo distinto de procesar la información.

-¿De qué modo la conducta social puede derivar del procesamiento de la información?

-Nuestras primeras investigaciones mostraron que los autistas funcionan de manera diferente en varias áreas cognitivas no sociales. Teniendo en cuenta que los seres humanos somos seres sociales, las pequeñas diferencias que pueda haber en el procesamiento se hacen muy visibles en la interacción social. Lo que encontramos es que esta diferencia en el procesamiento va generando una cadena, y lo que uno ve en el comportamiento social es un efecto -subraya Mottron- de esta cadena. Así como, por ejemplo, en la diabetes existe un gen que altera el primer funcionamiento y lo que uno ve como resultado, al final de la cadena, es la enfermedad, en el autismo pasa algo similar. La conducta de los autistas es el resultado de las diferencias en el funcionamiento de la cadena, generadas por una forma diferente de procesar la información inicial. Así planteada, mi investigación llegó a un punto complejo, donde tuve que asociarme con otros grupos de investigación para ver los correlatos físicos o neurofisiológicos de los hallazgos en el procesamiento. Estos hallazgos me ayudaron a encontrar conocimientos sobre la base de la inteligencia en general.

-¿Qué entiende por inteligencia?

-Para responder sobre esto, hay que tener muchos recaudos. Considerando que el 75 por ciento de los autistas tiene retraso mental, en la mayoría de las investigaciones científicas que se han hecho sobre autistas de alto funcionamiento se estudiaba el 25 por ciento restante; se consideraba que aquel 75 por ciento era muy difícil de estudiar. Nosotros utilizamos un tipo de test de inteligencia no basado en el lenguaje, el test de Raven, justamente para evaluar a autistas que habían sido considerados con retraso mental según el test de Wechsler: esto nos permitió medir la inteligencia en otras áreas, sin que los resultados sobre el nivel de inteligencia se viesen reducidos por las grandes dificultades verbales que tenían muchos de ellos. Pudimos encontrar que sus habilidades se elevaban, daban muy por encima de lo que hubiéramos pensado. El personaje de la película Mi pie izquierdo no podía escribir con la mano, pero cuando lo hacía con el pie demostraba su real nivel de inteligencia.

-¿Cómo prosiguió la investigación?

-Esos hallazgos están siendo replicados en grupos de autistas puros, es decir, sin otros problemas neurológicos. Los resultados muestran que, cuando se sobrepasan las dificultades verbales, los niveles son más altos en aquellos autistas que no tienen enfermedades neurológicas, los cuales representan el grupo más importante. Es fascinante, porque tratamos de trasladar los resultados de los tests a estudios de resonancia magnética funcional y de encontrar los correlatos de inteligencia en este modo diferente de procesar que tienen. En la elección del modo de medición es muy importante tener en cuenta que son personas; uno no puede ignorar sus particulares formas de procesar o sus destrezas. Desde el punto de vista ético, es importante desarrollar los trabajos sobre inteligencia tomando en cuenta que las personas no pueden ser jerarquizadas en base a un prototipo. Por mi parte traté de estudiar, en los distintos subgrupos de autistas, cómo era su inteligencia. Dejando de lado por un momento al grupo de autistas con enfermedades neurológicas, hay otra proporción, sin compromiso neurológico, en quienes evaluamos su forma diferente de funcionar.

-¿Cómo es, de acuerdo con estas investigaciones, su propuesta de trabajo?

-Cuando nos enfrentamos a un niño autista tenemos que apostar a su inteligencia. Al observar las conductas repetitivas y las grandes dificultades para comunicarse que tiene un niño autista de dos a cuatro años, uno tiene que tener en cuenta que, sin embargo, puede estar realizando un procesamiento lateral. Mientras demuestra una conducta que parece meramente repetitiva, puede estar atendiendo a un cuento que se les presente: pero no nos pueden demostrar ese procesamiento. Y su forma de jugar puede parecer totalmente diferente de la de los niños típicos: no parece interesarse en lo novedoso, lo cual es habitual en los niños, sino en las formas de utilizar cada objeto. Por ejemplo, si a un chico que no es autista le damos una varilla, puede quebrarla, pegarnos con ella, esconderla en algún lugar. El chico autista, si está interesado, por ejemplo, en lo que da vueltas, la hará girar, y de este modo va a filtrar su visión: clasificará las posibles formas de dar vueltas en distintas maneras y hará girar todos los objetos que pueda, también esa varilla. Un chico típico también puede estar interesado en esas cosas, pero jugará en una perspectiva más social; hará girar el objeto para que uno lo mire. Las formas de jugar son diferentes en el sentido que los autistas eligen primero una dimensión determinada de juego y éste es otro modo de aprender. El chico autista utiliza categorizaciones o perspectivas que señalan otro modo de procesar. Será exitoso en procesar de esa manera el mundo, en la dimensión en la cual es sistemático.

-¿Cómo es el trabajo con el entorno del niño?

-El trabajo principal es convencer a la familia de que el chico está haciendo efectivamente todo ese trabajo. Lo que nos interesa es convencer a la familia y a los maestros de que se puede intentar lograr el nivel de adaptación más fino, desarrollar sus potenciales; enseñarles que no sirve romper sus formas de ver las cosas sino aprovechar la forma de procesar para llevarlos para adelante.

-¿Cómo es la devolución a la familia?

-Les decimos a los padres que no tienen que asustarse por el hecho de que los chicos autistas no entiendan el modo en que ellos les expresan sus emociones. Es mejor que los abracen lentamente, que no se les tiren encima, y quizá ser menos expresivos, para que de a poco ellos puedan comprender la emoción y acercarse. La mayoría de los padres de un hijo autista, como ven que funciona diferente, terminan dejando de hacer todo lo que harían con un chico típico. Por ejemplo, cuando alguien besa a su hijo, espera que devuelva el abrazo, que sea recíproco. En los niños autistas, cuando son chiquitos, eso no sucede y muchos padres se desalientan porque creen que no tienen emociones, que no sienten. Es similar a lo que pasa cuando uno habla con un sordo y éste no contesta; no es que no sienta, sino que no puede codificar lo que uno le está diciendo. En el caso de los autistas, a ellos les cuesta codificar los modos que tenemos nosotros de expresar las emociones.

-¿Hay rastro orgánico en el autismo?

-Hay consenso en la ciencia en cuanto a que el autismo tiene origen genético. Estas atipicidades genéticas son de dos tipos fundamentalmente que resultan de la misma expresión. En un grupo existe una predisposición familiar; éste no es el grupo más grande; uno en veinte chicos autistas puede tener un hermano o hermana con autismo. Y, a raíz de las mutaciones genéticas, puede suceder también que el autista que uno vea sea el primero en la genealogía familiar. El grupo de autismo primario, sin enfermedad neurológica, tiene un origen genético.

-¿Qué futuras investigaciones tiene previstas?

-El trabajo de los próximos cinco años será sobre los correlatos neurofisiológicos y de neuroimágenes que tiene ese modo diferente de procesar, hallado en los estudios previos. Incorporamos en esto una gran cantidad de colaboradores especializados en autismo, particularmente a personas autistas como investigadores. Esto es porque los autistas tienen un modo de procesar más sistemático y estructurado, por lo cual son buenos científicos. Recientemente se le otorgó un Premio Nobel de Economía a un autista. En matemáticas, dos personas autistas recibieron premios equivalentes al Nobel. En este momento, integran nuestro equipo cuatro personas con distinto grado de autismo; lo que aportan a las investigaciones tiene un valor incalculable. Una de ellas, Michelle Dawson, proviene a su vez de una familia de científicos. Claro que es buena, no simplemente por ser autista, sino que su autismo, combinado con su gran inteligencia, la lleva a procesar la información de una manera que está por fuera de las normas. Ella sola multiplica la producción del laboratorio.