viernes, 4 de abril de 2008

Maria Montessori 1870 1952

María Montessori fue una educadora, médico, psiquiatra, feminista, filósofa, psicóloga y humanista italiana. Ella fue la primera mujer que trabajó con los niños considerados "tontos" e "idiotas", reconociendo que ellos sí tienen capacidades pero están disminuidas.

Esta destacada mujer entregó a la educación grandes e importantes avances, creando su propio Método de enseñanza.

Ella postulaba que la escuela no es sólo un lugar donde los niños y niñas van a recibir contenidos y estar como "estatuas", sino más bien ellos deben aprender a "querer aprender". Este método pedagógico se basa fundamentalmente en la observación de la naturaleza del pequeño, en su contexto, en la realidad en la que esta inmerso.

La historia de esta mujer cambió la educación, su labor fue muy importante, especialmente para los niños con necesidades educativas especiales, los que son llamados "anormales", "distintos".

Para dejar más claro cuál era la perspectiva de esta mujer, agregaré algunos aspectos y características que debiese tener una verdadera Escuela Montessori.

El ambiente de aprendizaje Montessori:

-El foco en cada actividad debe estar puesto en el aprendizaje del niño, no en la enseñanza del profesor.

-El ambiente debe estar hecho para reconocer los intereses, habilidades, necesidades de los alumnos y su desarrollo dentro de la clase.

-Preocuparse por el avance individual de los alumnos, de acuerdo a su propio ritmo y avanzar a la siguiente face cuando ellos estén preparados.

Las actividades de aprendizaje Montessori:

- Los niños muy pocas veces aprenden con libros o cuadernos de anotación. Se utilizan las manos para conocer objetos que están en su uso diario, o al menos representaciones de ellos.

-Dejar espacios para que hayan actividades que se realicen de manera espontánea. Dejar libres a los niños para que se movilicen dentro del aula de acuerdo a lo que ellos necesiten, pero con limites razonables de un comportamiento adecuado. Incluso con este ambiente los alumnos deben aprender las conocimientos básicos de su cultura, aunque ellos los eviten.

Las comunidades de aprendizaje:

- Las salas de clases están con niños de distintos niveles y sólo los alumnos mayores se van movilizando a la siguiente clase cuando termina el año. Así los estudiantes mayores, cuando se van haciendo más capaces, aprenden a ayudar a los menores de su misma clase.

Un profesor de Montessori:

-Es un entrenado observador del comportamiento y aprendizaje de los niños. Esto le permite reconocer cuando un alumno está en terminos de avanzar y seguir con otro reto.

Dr Nancy McCormick Rambush, fundadora de la Sociedad Americana Montessori y Cofundadora de la Fundación Montessori.

Alumnos/as con problemas de salud mental

El 43,7 por ciento de los alumnos primarios sufre problemas de salud mental que obstaculizan su aprendizaje y el 15,2 por ciento requiere atención urgente por su alta vulnerabilidad y está en riesgo su vida futura, de acuerdo con los resultados de una investigación realizada en siete ciudades argentinas por siete universidades nacionales, entre ellas la Facultad de Psicología de la Universidad de Tucumán, a pedido del Ministerio de Salud de la Nación.

L
os
investigadores de la UNT analizaron a 486 alumnos de diez escuelas públicas y dos privadas de San Miguel de Tucumán y diagnosticaron, por un lado, problemas de “retraimiento, depresión, ansiedad” y, por otro, “un número importante de alteraciones en el comportamiento social, sobre todo agresividad”, detalló la vicedecana de la facultad, María del Carmen Gil Moreno, quien advirtió que los índices serían más graves si se incluyera a chicos de zonas menos favorecidas y a aquellos que no concurren a la escuela.

“La salud mental de los niños está en estrecha relación con la contención y el cuidado que la familia y la escuela pueden brindarles. En la primera infancia se juega la salud mental de un sujeto para toda la vida”, explicó la académica, y adelantó que solicitará hoy al Estado provincial que disponga una red de atención para esta problemática.

Jorge Barbosa Villarreal, a cargo del Gabinete Pedagógico Interdisciplinario del Ministerio de Educación provincial, consideró los resultados de la investigación no son reales en Tucumán ya que “las problemáticas, como retraimiento, depresión, ansiedad y agresividad, no son comunes y, aunque inciden en el proceso de aprendizaje, no son determinantes”. El funcionario agregó que en todos los departamentos hay equipos de pedagogos, psicólogos y fonoaudiólogos para asistir estas problemáticas, que, a su entender, no son de salud mental sino de aprendizaje y señaló que “los problemas de aprendizaje y de violencia no son alarmantes ni van en aumento”.
(La Gaceta – Tucumán, edición digital, 4/4/08)

martes, 1 de abril de 2008

Grageas en circulos.

Compartir lo que se es.

Pimera pregunta .

¿ Cómo puedo compartir , sino sé lo que es ?

Tarea :

Saber que soy. Autoconocerse.

Segunda pregunta

¿ Cuál es el poder del afecto y del amor ?

Tarea :

Averiguarlo , através de dar y dejarse dar afecto y amor.

Tercera pregunta :

¿ Cual es el sentido del conocer y saber ?

Tarea :

Indagarlo, dentro mío y con el otro/a.

Cuarta pregunta :

¿ Trabajo para vivir o vivo trabajando ?

Tarea

Tener respuestas concretas frente a ese interrogante .

Una vez que hayas comenzado a responder las respuestas , y hacer las tareas, se cierra un círculo , para que se abran otros , registra cuales.

Andar el camino , con preguntas y respuestas no carga el peso , lo aliviana.

Hugo Huberman

Mami-Papi.¿Me compras?

Los gastos que impulsan los niños y las niñas y sus consideraciones en el gasto familiar -que influyen desde qué modelo y color de auto adquirir, qué quieren comer y vestir hasta adónde ir de vacaciones- mueven en el país un mercado de más de 300 millones de pesos anuales.
“El consumo infantil como tendencia general es lo que más va a crecer en el futuro. Se debe a un cambio demográfico importante: se tienen menos hijos y a mayor edad. Esto hace que haya más ingresos por niño”, explicó Eduardo Sebriano, Business Intelligence Manager de Nestlé Argentina, y agregó que “por eso se trabaja en el doble eje chico-padres. Por ejemplo, en el caso de Nesquik, a los adultos les llega el mensaje racional de un alimento nutritivo y con vitaminas. Y para los chicos es algo piola y divertido por el conejo Quicky. Después viene la instancia de negociación con los padres para que lo compren”.
Los chicos invierten su dinero principalmente en golosinas, snacks salados y bebidas, le siguen las compras de juguetes, juegos, ropa y entretenimiento. Según el informe de Kiddo’s, las estructuras comerciales de América latina, con muchos puntos de venta donde se ofrecen golosinas, hace que los niños tengan posibilidad de gastar su dinero siempre. A medidas que crecen, os chicos prefieren las salidas (cine, jueguitos, fast foods), entretenimientos (CD, videos, videogames), internet (hasta siete veces más) e indumentaria.
Exportación. La exportación de indumentaria y accesorios para bebés, desde pañales hasta juguetes pasando por ropa y cunitas, movieron más de 113 millones de dólares en 2007, según datos de la Aduana. Un informe la Cámara Argentina de Indumentaria de Bebés y Niños (CAIBYN), señala que el 74 por ciento de las empresas del sector ocupan hasta 5 personas, pero que el 3 por ciento de las compañías, que son medianas y grandes, ocupan cerca del 44 por ciento de la mano de obra. Además, los empresarios del sector estiman que existen entre 600.000 y 1 millón de personas empleadas de manera informal en talleres clandestinos.

(Diario La Razón, pág. 8 y 47, 31/3/08 - Paula Conde y Carlos Lamiral)

De maternajez y matrices.

Personalmente creo que todas las formas de violencia, pasivas o activas, concretas o sutiles, se generan a partir de la falta de maternaje, es decir, a partir de la falta en la calidad de atención, calidez, amor, brazos, altruismo, generosidad, paciencia, comprensión, leche, cuerpo, mirada y sostén....recibidos –o no- desde el nacimiento y durante toda la infancia.
Desde el punto de vista del bebé, toda experiencia sin suficiente apoyo y sostén, es violenta. Porque actúa en detrimento de las necesidades básicas.

Sencillamente, un bebé pequeñito llega al mundo sin ninguna autonomía. Recién adquiere la capacidad de desplazarse por sus propios medios alrededor de los nueves meses, gracias al gateo. Y necesita alrededor de dos años para tener conciencia de su ser separado. Y luego precisará varios años para que pueda salir solo a la selva urbana. Necesita del adulto para sobrevivir. Por supuesto que requiere que se le procure alimento, higiene, calma y silencio para dormir. También sabemos que el niño necesita contención, calor, cercanía de otro cuerpo, leche, mirada, palabras y sobre todo alguien que haga de mediador entre él y el mundo externo. Si no recibe una calidad de atención acorde con sus necesidades básicas, esa falta la vive como violenta. Es la violencia del desamparo.

La realidad es que la mayoría de los bebés llegan al mundo sin una mamá o persona maternante capaces de sostener y fundirse en la inmensa necesidad de ser sostenidos y acariciados en forma permanente. En la actualidad, los bebes
no reciben incondicionalmente lo que piden, porque siempre hay un adulto cerca para no estar de acuerdo y para tener una opinión al respecto.
Generalmente se trata de las mismas madres amorosas que entramos en contradicción con nuestros propios pensamientos. El asunto es que no es un período para pensar. Es un período para entrar en fusión emocional. No hay que buscar razones, ni elegir concienzudamente la mejor opción. No hay reglas a seguir ni consejos aplicables. En estos casos los niños quedan prisioneros de lógicas incomprensibles, alejados de los brazos de sus madres y solos.

Los bebés unánimemente explican una y otra vez a través de sus interminables y prístinos llantos, dónde está su lugar. El bebé que no está en contacto con el cuerpo de su madre, experimenta un inhóspito universo vacío que lo va alejando de su anhelo de bienestar que traía consigo desde el período en que vivía dentro del vientre amoroso de su madre. El bebé recién nacido no está preparado para un salto a la nada: a una cuna sin movimiento, sin olor, sin sonido, sin sensación de vida. Esta violenta separación de la díada causa más sufrimientos de lo que podemos imaginar y establece un sin sentido en el vínculo madre-niño. Cuando las expectativas naturales que traía el pequeño son traicionadas, aparece el desencanto, junto al miedo de ser nuevamente herido. Y después de muchas experiencias similares, brota algo tan doloroso para el alma como es el enojo, el miedo y la resignación.

Cuando ese ser tan pequeñito no se siente valioso ni bienvenido, se convertirá necesariamente en un ser humano sin confianza, sin espontaneidad y sin arraigo emocional. Todos los bebés son valiosos, pero sólo pueden saberlo por el modo en que son tratados. En los países “desarrollados”, las madres compramos libros con indicaciones sobre cómo atender a nuestros hijos, sobre cómo dejarlos llorar hasta que se duerman y cómo abandonarlos en el vacío emocional sin siquiera tocarlos. Las madres jóvenes desconfiamos de nuestra capacidad innata de criar a nuestros hijos, y desoímos los “motivos” que tienen los bebés para transmitir señales que son inconfundiblemente claras.

La noche en particular puede ser terrorífica para los niños al no percibir ningún movimiento. El “tiempo” aparece como un hecho doloroso y desgarrador si la madre no acude, a diferencia de las vivencias dentro del útero donde toda necesidad era satisfecha instantáneamente. Ahora la espera, duele. De hecho, los niños lloran hasta dormirse. Al despertar, finalmente encuentran confort en brazos de sus madres. Pero ya no confían, están atentos y se aferran con vigor a los pechos calientes. Los muerden, los lastiman. Tienen miedo. Y así, una y otra vez hasta que abandonan. El miedo los acompañará siempre, incluso en esos momentos en que están reconfortados. Porque saben que el silencio volverá en cualquier momento a devorarlos. Nunca más dejarán de estar alertas. No cuentan con nadie y el mundo es hostil.

Cuando nuestros hijos lloran o reclaman “más de lo normal”, creemos que se han constituido en enemigos que las madres debemos vencer. La idea básica alrededor de esta moda estima que satisfacer las necesidades de un bebé o niño pequeño los convierte en “malcriados”, aunque paradójicamente, obtenemos una y otra vez el resultado opuesto al esperado. De hecho, los bebés siguen siendo “demandantes”, se enferman, se accidentan y nos traen muchos dolores de cabeza.

En la medida que van creciendo, la
psique se organiza adquiriendo ciertos mecanismos de supervivencia, para sufrir lo menos posible. Algunos de esos mecanismos son visibles, como los niños que pegna o muerden para sentirse valiosos; otros son invisibles, como los niños que suelen ser víctimas de otros niños, o los que se deprimen o pasan desapercibidos, o bien los que se enferman con demasiada frecuencia, logrando de ese modo obtener la mirada y la atención que siempre necesitaron.
En la medida que no estemos dispuestos a atender y satisfacer las necesidades naturales y legítimas de los niños pequeños, estamos induciendo a perpetuar las dinámicas violentas. Porque un niño no satisfecho, es un niño que insistirá por diferentes medios conquistar lo que necesitó genuinamente. Así crecerá, se convertirá en adolescente, en joven y en adulto: como un ser necesitado. Entonces golpeará a otros, robará, manipulará situaciones, se convertirá en víctima de otros, luchará por obtener lo que creerá imprescindible para su supervivencia emocional. Aunque habrá olvidado lo que siempre quiso pero no podrá conseguir, por más fuerte y poderoso que devenga: no podrá obtener más mamá.

Todas las formas de violencia que tanto nos preocupan, tienen un común denominador: la necesidad primaria no satisfecha. Cuando algo vital para la supervivencia emocional, no lo podemos incorporar, nos desesperamos. Y la desesperación por vivir, nos obliga a buscar modos de apropiarnos de lo que sea. Puede ser el deseo del otro, el cuerpo del otro, el prestigio del otro, o lo que sea que la conciencia perciba como alimento espiritual.

Por eso, si reconocemos nuestras propias limitaciones afectivas, nuestras incapacidades para reconocer el deseo del niño que es diferente al nuestro (y justamente por eso no lo toleramos); veremos que la dedicación, el altruismo y el tiempo de dedicación exclusiva hacia los niños pequeños, constituye la verdadera prevención contra todo tipo de violencias.

Los niños sostenidos, acariciados y respetados están en paz consigo mismos. No necesitan luchar por un territorio emocional, porque les sobra. No hay guerra interna o externa para librar. No les incumben las peleas. Los
niños amparados y fusionados saben que obtendrán lo que necesitan. Esa es la experiencia cotidiana que repiten a cada instante y que conforman una rutina sin sobresaltos. Así se establece la seguridad interior y posiblemente ya no se mueva nunca más de las entrañas de esos seres. Sentirse seguros, amados, tenidos en cuenta, estables y con total confianza en ellos mismos y en los demás...será obviamente el tesoro más preciado para el despliegue de sus vidas.

Lic.Laura Gutman

Un punto de vista femenino respecto a la paternidad

No son tiempos fáciles para varones ni mujeres. Nosotras hemos conquistado el mundo masculino y los varones han perdido sus identidades históricas. Necesitaremos algunas generaciones para volver a situarnos en un mundo sin reglas fijas.
La paternidad también ha dejado desubicados a los varones. Hay un aparente consenso respecto a los papás modernos que cambian pañales, que juegan con los niños o ayudan en las tareas domésticas. Y no mucho más.

Sin embargo, devenir madre o padre es por sobre todo, dejar de lado las prioridades personales y poner toda nuestra capacidad altruista al servicio del otro. La madre sostiene al niño. Y el padre sostiene a la madre. Al menos es lo que hay dentro del sistema de familia nuclear, que está lejos de ser el ideal para la crianza de los niños.

Pero las mujeres solemos confundir “sostén emocional” hacia nosotras con “ayuda concreta en la crianza del hijo”. Son dos situaciones bien distintas. Una madre sostenida puede sostener al niño. Una madre desamparada se “ahogará en un vaso de agua”, y reclamará desde la soledad cualquier cosa, en cualquier momento, sin lograr nunca quedar satisfecha, aunque el varón intente bañar al niño, lo lleve de paseo o se despierte de noche para calmarlo. Esto provocará el desconcierto del varón que no sabrá más qué hacer para tranquilizarla.

Si un papá cambia un pañal, está muy bien. Pero la condición excluyente para un funcionamiento familiar equilibrado, es la de operar como sostenedor emocional de la madre. No es necesario que el padre esté dentro del torbellino emocional, porque no es su función. Al contrario, se necesita alguien que mantenga su estructura emocional intacta sosteniendo el mundo material para que la madre no se vea obligada a abandonar el mundo emocional en el que está sumergida. El padre no tiene que maternar, tiene que sostener a la madre en su rol de maternaje.

Tengo dos sugerencias para los varones emocionalmente maduros: Antes de salir a trabajar cada mañana, pregúntenle a su mujer: 1) “¿Cómo estás?” y 2) “¿qué necesitas de mí, hoy?”. Es sencillo.

La mayoría de los varones retoma su quehacer laboral, se baña y afeita cada mañana, desayuna y se va exactamente a la misma hora de siempre “como si nada hubiera sucedido”. Asimismo supone que nada de lo que acontezca en su ausencia le incumbe, y que su mujer, eficaz como siempre lo fue, podrá arreglarse sola con el bebé. Es falso. ¿Acaso tiene que modificar su rutina? No. Tiene que preguntarle a su mujer qué necesita de él, hoy, aquí, ahora.

Lic. Laura Gutman.

Psicóloga.

Acerca de las maestras de Sarmiento.

Fue en 1986, en el Festival de Cine de Toronto. "Material de Hollywood", dijo Julie Christie cuando escuchó hablar sobre las maestras de Sarmiento al grupo de argentinos con los que comía (María Luisa Bemberg, Eliseo Subiela y Julio Crespo, el corresponsal de LA NACION en los Estados Unidos). Veintidós años después, uno de esos comensales, Julio Crespo, presenta un libro que se titula Las maestras de Sarmiento (Grupo Abierto). La actriz inglesa tenía razón: todo lo que se cuenta en esa obra parece concebido para una película de ficción en la que no faltan revoluciones, epidemias, idilios a la luz de la luna, asesinatos de presidentes, mujeres que se arriesgan en terrenos desiertos o que deben desafiar las crecientes de los ríos, además de la incomprensión y la intolerancia religiosas.


-¿Cuándo empezó a interesarse por el tema de este libro?

-Fui corresponsal de LA NACION en Estados Unidos de 1983 a 1993. Durante ese período leí Sesenta y cinco valientes. Sarmiento y las maestras norteamericanas , de Alice Houston Luiggi, que se publicó en español en 1959 y en inglés unos años más tarde, y conocí Boston. Todo eso acentuó mi interés por la curiosa conexión que se estableció entre un círculo de intelectuales de esa ciudad y Sarmiento. Muchos años más tarde, el doctor Eduardo Mayer, empresario y bibliófilo admirador de Sarmiento y creador de la Fundación Última Esperanza, consagrada a temas de educación, me propuso patrocinar un libro sobre el asunto. El proyecto se realizó y el resultado es Las maestras de Sarmiento , que tiene prólogo de Horacio Sanguinetti. La investigación iconográfica estuvo a cargo de María Flores. La edición, auspiciada por la Fundación Última Esperanza, es bilingüe y Christine Walsh hizo la traducción al inglés.

-¿Cuándo se le ocurrió a Sarmiento la idea de traer maestras norteamericanas a la Argentina?

-La historia de la que surgió el sistema de instrucción primaria de nuestro país empezó con la estadía de Sarmiento en Inglaterra en 1847. Había sido enviado a Europa por el ministro chileno de Justicia e Instrucción Pública, Manuel Montt, para estudiar cómo funcionaba la educación en otros países. En Londres, leyó un informe sobre el tema escrito por el norteamericano Horace Mann, donde encontró ideas que le resultaron tan estimulantes que resolvió continuar su viaje a Estados Unidos para conocer a ese hombre. Fue así como una tarde del otoño de 1847, en Boston, se encontraron para charlar Horace Mann, su mujer, Mary Peabody Mann, y Sarmiento. Ese fue el primer contacto del trío. Mary Mann se convirtió con el tiempo en una amiga más allá de la distancia y una colaboradora inestimable del argentino. Es curioso cómo en esa primera estadía Sarmiento no prestó atención a nada de lo que podría haberlo desilusionado de Estados Unidos. En su libro Viajes por Europa, África y América , registra sus impresiones personales, que mezcla con las clásicas observaciones de Tocqueville. Sarmiento vio en Estados Unidos la realización de lo que quería en la Argentina; él buscaba romper definitivamente los lazos con el pasado colonial, acercarse más a la Europa no española y al mundo moderno, que pensaba encarnado en Norteamérica. No vio ni la miseria ni los problemas raciales. Pero observó la importancia que se daba a la educación de las mujeres, la libertad con que se movían y la espontaneidad con que las parejas se demostraban cariño en público.

-¿Cuál fue la relación de Sarmiento con los Mann?

-Sarmiento volvió a Estados Unidos tan solo después de la Guerra de Secesión, cuando el presidente Mitre lo nombró ministro plenipotenciario en aquel país. Estaba enamorado de Nueva Inglaterra, "la Atenas de América". En esa estadía, que habría de durar tres años, el sanjuanino retomó contacto con Mary Mann. Se vieron pocas veces, entre otras cosas para evitar las murmuraciones, pero se escribían a menudo. Esa correspondencia, en gran medida, fue la que dio origen a los planes de Sarmiento. A él y a Mary Mann se les ocurrió la idea de llevar a la Argentina maestras norteamericanas. El plan podía parecer una insensatez, pero en esa época, no lo era tanto. Algunas maestras que se desplazaban de un lugar a otro en busca de trabajo estaban acostumbradas a las largas travesías. Hubo un caso que podríamos llamar extremo, y que, al parecer, contribuyó a inspirar la iniciativa de Sarmiento. Un grupo de maestras zarpó desde Nueva York con destino a Seattle, sobre el Pacífico, y el barco hizo el recorrido dando la vuelta al Cabo de Hornos. Sarmiento pensaba traer mil maestras. Buscaba mujeres capaces, prácticas, intrépidas. Era un visionario con un pensamiento utópico. Es quizás el prócer más vivo, el que despierta más ecos en nuesro presente, por eso se lo discute tanto. Hacía grandes planes, que solo se realizaban en parte, pero que eran de carácter decisivo. El encuentro entre Horace Mann, Mary Mann y Sarmiento, con el tiempo, habría de colocar a la Argentina a la vanguardia de los sistemas de enseñanza en Hispanoamérica. Durante su permanencia en Estados Unidos, Sarmiento viajó por todo el país. Debía defender ante el gobierno y el pueblo norteamericanos la Guerra del Paraguay. La prensa y los círculos de poder, en general, se inclinaban por la causa paraguaya. El entonces ministro argentino se movió de distintas maneras para cambiar esa opinión. En 1868, fue elegido presidente y regresó al país.

-¿Qué cambios buscaba Sarmiento con la creación de Escuelas Normales en la Argentina?

-Por un lado, la profesionalización de la enseñanza y la consiguiente mejora de la educación. Además, se abría una nueva fuente de trabajo, que podía ser un trampolín para otras actividades. Jóvenes que no provenían de familias de altos ingresos estaban en condiciones de mantenerse y pagarse con sus sueldos de maestros una carrera universitaria. Otro de los cambios fue que la mujer que se recibía de maestra podía tener un medio de vida digno y honorable. En esa época, se pensaba mal de las mujeres que trabajaban, pero no así de las maestras. Por eso, este proyecto de Sarmiento está asociado a un aspecto destacado de su personalidad: su respeto y preocupación por las mujeres. En su casa, había tenido en su madre, doña Paula, que sostenía la familia, un modelo femenino notable.

-¿Cuándo llegaron las primeras maestras?

-Poco después del retorno de Sarmiento a la Argentina como presidente. La primera de ellas fue Mary Elizabeth Gorman. Desembarcó en Buenos Aires, en 1869. Sarmiento había asumido la presidencia poco más de un año antes. ...l quería que la primera Escuela Normal funcionara en San Juan, pero encontró obstáculos. Apenas llegada al Río de la Plata, Mary Gorman, que hablaba español, se fue a vivir a la casa de unos conocidos norteamericanos. La comunidad anglosajona en bloque le desaconsejó que emprendiera el viaje de quince días a la provincia cordillerana. Le dijeron que debería atravesar zonas desérticas, en las que todavía había luchas internas, además de la amenaza de los indios y de los asaltantes. Mary Gorman se negó entonces a ir a San Juan, lo que provocó la decepción y el enojo de Sarmiento. Los graves problemas que se fueron sucediendo durante esos años volvían muy difícil hacer realidad la voluntad utópica del presidente en la escala que él pretendía. En abril de 1870, Urquiza, el gobernador de Entre Ríos, fue asesinado por las fuerzas rebeldes de Ricardo López Jordán. A ese levantamiento le sucederían otros dos. Por si fuera poco, en 1870, estalló la epidemia de fiebre amarilla en Buenos Aires. Durante la presidencia de Sarmiento no pudo hacerse todo lo que él pretendía en educación. Por ejemplo, no llegó a abrirse la Escuela Normal de San Juan. El desarrollo definitivo de la instrucción se daría en las presidencias de Avellaneda y de Roca.

-¿Cómo funcionaron las Escuelas Normales? ¿Cuál fue la primera en crearse?

-La llegada de docentes norteamericanos se extendió casi treinta años. Mary Mann, en Estados Unidos, seguía reclutando para Sarmiento a jóvenes maestras. Entre 1869 y 1898 llegaron a la Argentina sesenta y una maestras y cuatro maestros, todos ellos formados en el método de Pestalozzi. A pesar de que los planes de Sarmiento estaban sobre todo dirigidos a atraer mujeres, no fue una mujer, sino un hombre, John Stearns, quien abrió la primera Escuela Normal. Stearns llegó a Buenos Aires en 1870 e inauguró la Escuela Normal de Paraná. Por un lado, se enseñaba allí a las normalistas; por otro, estaba la escuela de aplicación donde se cursaban la escuela primaria y la secundaria. El inglés se enseñaba desde el primer grado y el francés, desde quinto. El plan de estudios había sido diseñado por Stearns. Su labor fue admirable. En pocos años, creó un centro de formación modelo. Paraná era el primer destino de todas las maestras que llegaban a la Argentina. Debían pasar cuatro meses allí para aprender el español e informarse de los métodos y del plan establecido. Después se les asignaban escuelas en distintas partes del territorio nacional. Durante los años en que Stearns trabajó en Paraná, se produjeron dos levantamientos de López Jordán, lo que obligó a interrumpir los cursos. Una de las maestras, Jennie Howard, destinada a Corrientes, tuvo que guarecerse en el fondo de su escuela y pasar días sin salir, porque en las calles de la ciudad, los caudillos rivales se mataban a tiros.

-El proceso de adaptación de las maestras fue muy duro, tal como lo cuenta en su libro.

-El país estaba empobrecido por la Guerra del Paraguay; la violencia, a veces, invadía las calles de las ciudades, sin hablar de los indios que asolaban la campaña y de los bandoleros que volvían peligrosos los viajes. Una de las primeras maestras en venir, Fanny Wood, murió víctima de la fiebre amarilla. Sarmiento había insistido para que fuera a San Juan pero ella se negó por las mismas razones por las que se había negado Mary Gorman. Cuando estalló el brote epidémico, Fanny Wood se refugió en el campo, pero al enterarse de que uno de los miembros de la familia que la había acogido al llegar a la Argentina había caído enfermo, en un gesto heroico, regresó a la ciudad y, a su vez, contrajo la peste y murió. Al horror inesperado de la epidemia, se sumaban los inconvenientes producidos por catástrofes naturales como las inundaciones. También las costumbres distintas hacían más dura la integración de los extranjeros William Stearns, hermano de John, el fundador de la Escuela Normal de Paraná, tuvo a su cargo una institución semejante en Tucumán. Su reacción frente a tantos problemas era de una irritación profunda. Llegó a decir que no podía soportar la suciedad urbana ni la dejadez de los habitantes. El sonido de la guitarra, que encarnaba el espíritu de ese mundo tan hostil, le resultaba una tortura.

-También hubo problemas de orden confesional.

-Desde el principio, la religión fue un obstáculo. Los docentes que llegaron a la Argentina, en su mayoría, eran protestantes. En esa época, el catolicismo ferviente de algunas ciudades estaba teñido de intolerancia, como ocurría en Córdoba. Sarmiento, impulsado por sus ambiciones utópicas, no había pensado en la conmoción que produciría en ciertos círculos que mujeres protestantes formaran a alumnos católicos. Frances Armstrong y Frances Wall fueron las primeras maestras norteamericanas que llegaron en 1884 a Córdoba, donde ya funcionaba el Observatorio Astronómico, del que se ocupaba un grupo de anglosajones. La población había demostrado gran interés en la Escuela Normal y se esperaba una inscripción de ciento cincuenta alumnas. Pero el presbítero Jerónimo Clara, en forma interina a cargo del obispado, como vicario capitular y gobernador en sede vacante, se opuso a la enseñanza por parte de protestantes. En una carta pastoral, dijo que ningún padre católico debía enviar sus hijas a la Escuela Normal. A pesar de ello, se inscribieron cincuenta alumnas, lo que no era poco. Frances Armstrong le pidió una entrevista a Monseñor Mattera, el legado apostólico que había respaldado a Clara, para explicar su posición. Después del encuentro, el prelado dijo que autorizaría a los católicos a asistir a la escuela siempre que el ministro de Instrucción Pública declarase que el gobierno (Roca era presidente) no tenía intención de difundir la fe protestante, estaba dispuesto a admitir la enseñanza de la religión católica en las escuelas y permitir que el obispo las visitara, cuando lo considerase oportuno, para comprobar que efectivamente se impartía esa enseñanza. El ministro Eduardo Wilde se negó a ello. Se les dijo a las maestras que debían obedecer las instrucciones del Ministerio y no del legado papal. Wilde pidió una explicación al nuncio apostólico y como este no dio respuesta satisfactoria, Roca dispuso que se le devolvieran las credenciales y abandonase el país en veinticuatro horas. Como consecuencia de ese conflicto, las relaciones con el Vaticano quedaron interrumpidas hasta la segunda presidencia de Roca.

-Pero también hubo experiencias positivas.

-En efecto, no todo eran problemas para las jóvenes maestras norteamericanas. Muchas conocieron aquí a los hombres que se convertirían en sus esposos. Las que se casaron lo hicieron con anglosajones. Ninguna se casó con un criollo. Frances Armstrong, directora de la Escuela Normal de San Nicolás, se casó con un dentista norteamericano, que atendía en Rosario, y la cercanía de esta ciudad con San Nicolás permitió que marido y mujer continuaran con sus actividades. Pero este fue un caso excepcional, lo normal era que una vez casadas, las maestras renunciaran a sus trabajos y permanecieran en el hogar. Algunas de esas ex docentes volvieron con sus esposos a Estados Unidos o a Inglaterra. Otras se afincaron definitivamente en la Argentina. También hubo maestras que se consagraron a la enseñanza en institutos privados y abrieron escuelas destinadas a la alta sociedad argentina y anglosajona, como la American School y la Select English School for Girls.

-Sarmiento, usted lo ha dicho, es quizás el prócer más vivo porque muchos de los problemas que lo preocupaban, aún hoy, no han sido resueltos. ¿Qué enseñanza encierra la historia de estas maestras?

-Volver a este tema es importante en un momento en que se trata de dar un nuevo rumbo a la educación. La función de la escuela tiene que redifinirse. No se puede volver a la escuela de antes, pero tampoco podemos quedarnos con la actual. La historia que se cuenta en este libro puede servir para aclarar el pasado y como inspiración para construir un sistema educativo que responda a las necesidades de un mundo nuevo, muy distinto, pero que conserva rasgos esenciales de aquel pasado y de aquella tradición.

Por Hugo Beccacece

De la Redacción de LA NACION .Revista ADN Cultura 29/03 /08